La Supinación y pronación excesivas no son —ni mucho menos— las únicas desviaciones que puede presentar una pisada. Sin embargo sí son las más frecuentes. Podríamos decir que todos pronamos o supinamos en cierta medida. Nadie tiene una pisada neutra a menos que seas una persona que trabaje de forma activa en el cuidado de la técnica de carrera o pisada.

Y ser las más frecuentes, (supinación y pronación excesivas) también las hace la explicación más frecuente de muchas molestias al caminar. Por ejemplo, de algunas tan cotidianas como:

Supinación y pronación excesivas:

  • Supinación y pronación excesivas pueden causar problemas, como dolor y molestias.
  • La mayoría de las personas con Supinación y pronación excesivas tienen problemas estructurales en los pies.
  • Las formas de tratar o prevenir la Supinación y pronación excesivas incluyen el uso de calzados adecuados, plantillas a medida y revisión periódica de la marcha (análisis de la pisada)

Algunos rasgos de estas desviaciones

Las personas que están en pronación giran excesivamente el pie hacia adentro cuando avanzan, lo que hace que la parte exterior del talón entre en contacto con el suelo y que los pies se aplanen demasiado.

Aquellos que supinan no mueven el pie hacia adentro lo suficiente. Esto ejerce presión sobre el tobillo y puede hacer que el tobillo se mueva hacia afuera, lo que provoca una lesión.

La supinación excesiva es menos común que la pronación excesiva a nivel poblacional, según los datos que aportan tanto colectivos de podólogos, técnicos analistas biomecánicos, ortopedas, médicos…

Causas de Supinación y pronación excesivas

Morfología. La forma de tus pies ocasiona Supinación y pronación excesivas

Podemos encontrar causas morfológicas o genéticas. Son las que tienen que ver con cómo estamos construidos. Longitud de las piernas, simetrías o asimetrías, forma del arco del pie más o menos pronunciada, ancho del pie, grosor de los tobillos… Cada uno tiene su genética que determina su forma. Esto lo heredamos. Nos viene dado.

Calzado ¿usas el adecuado?

Usar un calzado inadecuado (esto es volitivo, no nos viene dado al nacer) es otra de las causas de una mala pisada. Zapatos con hormas imposiblemente estrechas para que un pie quepa con espacio; demasiado uso de tacones, suelas muy finas sin amortiguación; zapatos muy deteriorados, zapatillas concebidas para un deporte distinto al que realizamos…

El tipo de zapato incorrecto, como zapatos rígidos o ajustados, puede provocar supinación y otros problemas en los pies. Además, el uso de zapatos gastados o sin soporte para el arco provoca la supinación. Esto es especialmente relevante al caminar sobre superficies duras y planas.

No hay alineación corporal

Si el cuerpo no está alineado correctamente, algunas partes deben trabajar más para apoyar la postura y mantener el equilibrio. Del mismo modo, una mala forma al hacer ejercicio puede hacer que algunos músculos y huesos compensen en exceso, lo que lleva a la supinación.

Lesión o patología previa

Las viejas lesiones o patologías pueden causar inestabilidad y debilidad en los huesos y tejidos blandos del cuerpo. Las personas con tendinitis de Aquiles, por ejemplo, tienen un riesgo especial de supinación.

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